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Eficacia comprobada
Su relación a largo plazo con Ab Initio, le ha otorgado a una empresa líder en publicidad por Internet una ventaja considerable.

Solo una pequeña parte de la infraestructura de Internet desarrollada hace 10 años sigue en funcionamiento hoy en día. Los patrones de uso de la Red han cambiado radicalmente, y los volúmenes se han disparado. Sin embargo, uno de los sistemas implementados por uno de los líderes en los negocios por Internet ha sobrevivido el paso del tiempo. Y no por casualidad, su sistema lo armó con Ab Initio.

Se trata de uno de los actores primordiales en el negocio de la publicidad por Internet. Para pautar espacios publicitarios con eficacia, la compañía necesita hacer un seguimiento de las páginas que visitan los internautas. Y en la medida de lo posible, de los sitios web a los que acude cada usuario. Lógicamente, a un anunciante le interesa mostrar anuncios de comida para mascotas a personas con un historial de visitas a sitios web relacionados con animales. Le interesa, por poner otro ejemplo, mostrar anuncios de equipos de cocina a quienes hagan búsquedas sobre recetas culinarias o diseños de cocinas. Sin embargo, no conviene “bombardear” a nadie con demasiados anuncios del mismo género, porque estos perderían eficacia. Ni tampoco conviene que, junto a un anuncio, aparezca la publicidad de un competidor. En cualquier caso, y esto es lo que determina los beneficios, lo que guía el sistema de facturación para los anunciantes es la tabulación de los anuncios concretos que se muestran a determinadas personas. Todo este trabajo de análisis y seguimiento es preciso realizarlo casi en tiempo real, porque cuanto más rápido se reaccione a los cambios en el comportamiento de los usuarios, más eficaces serán los anuncios.

El trabajo que entraña realizar semejantes cálculos de información puede no parecer tan desafiante a primera vista. Pero la percepción cambia al considerar la escala. A diario se registran miles de millones de eventos. Y es preciso conservar, de alguna manera, toda la información relativa a una persona concreta. Para recabar los datos pertinentes, a cada usuario se le etiqueta con un identificador único (es a lo que aluden las famosas “cookies”). Este identificador se lee cada vez que un usuario visita una página web que contiene un anuncio. El sistema hace un seguimiento de las visitas, detallando los sitios web específicos y los anuncios que han aparecido en la pantalla del usuario. Cada anuncio se clasifica de varias formas, con lo que se provee una experiencia de usuario completa. El objetivo es mostrar los anuncios correctos a las personas correctas y en el momento oportuno.

PROBLEMAS DE CRECIMIENTO

Cuando alrededor del año 2000 se produjo la primera explosión de Internet, la publicidad en línea comenzaba a despegar. El sistema original utilizado por la compañía había sido armado al inicio de la era moderna de Internet y ya tenía una escalabilidad considerable. Sin embargo, presentaba una limitación grave: no podía manejar más de dos mil millones de anuncios por día. Además, el sistema había sido diseñado para ejecutarse en un número limitado de servidores, por lo que tratar de aumentar su tamaño obligaba a reescribirlo desde el principio. Para poder hacer frente a la rápida expansión de los volúmenes de tráfico en Internet, la compañía se dio cuenta de que la codificación manual tomaría demasiado tiempo. Sus directivos entendieron que era preciso abrirse a otras alternativas.

La tecnología de Ab Initio resultó ser la única viable. El Co>Operating System de Ab Initio es completamente escalable, y permite expresar cómputos complejos en una interfaz gráfica mucho más fácil de utilizar que la codificación manual. En sólo dos meses, Ab Initio elaboró un sistema con capacidad para hacer todo lo que hacía el sistema de codificación manual preexistente y manejar, al mismo tiempo, una lógica mucho más compleja. (El sistema de codificación manual había supuesto dos años de desarrollo a cargo de programadores altamente cualificados). Había más ventajas. Desde el principio, la aplicación de Ab Initio era completamente escalable y carecía de un límite superior. El tiempo apremiaba y al cliente le urgía implementar la solución antes de que se agotara la capacidad de la plataforma preexistente. La nueva aplicación entró en funcionamiento justo antes de que estuvieran a punto de alcanzarse los límites del sistema antiguo.

MIRANDO AL FUTURO

Esto ocurrió hace diez años. El volumen actual de información es de decenas de miles de millones de eventos diarios y sigue aumentando rápidamente. En este tiempo, el cliente ha utilizado tres plataformas de hardware distintas. Lo único que no ha modificado es la tecnología de Ab Initio. La misma aplicación, salvo por unos cambios insignificantes introducidos para cumplir con nuevos requisitos del negocio, sigue en uso. El mismo Co>Operating System de Ab Initio, tras sobrevivir a varias generaciones de hardware, ha permitido escalar esta aplicación en un factor de 20.

Cuando algo se hace bien, resiste el paso del tiempo.

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