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Hacer las cosas bien
Un banco mundial confronta (y supera) un desafiante caso de metadatos.

Al personal senior de TI la palabra “metadatos” le provoca escalofríos. Aunque desde hace más de 20 años el mundo académico predica sus supuestas ventajas, en la práctica casi ningún proyecto de metadatos está a la altura de las promesas con las que se asocia. Pero para incredulidad de muchos, la implementación en una organización bancaria mundial de una solución de gestión de metadatos basada en Ab Initio®, ha demostrado que las cosas empiezan a cambiar.

Este banco se hizo con el control del procesamiento del soporte administrativo de varias empresas de gestión de activos. Lo que desde una perspectiva empresarial era eficaz, no resultó tanto para el departamento de TI. La compañía acabó con varios sistemas que ejecutan diferentes ofertas tecnológicas, pese a que las actividades que realizan son similares. El reto para el banco pasaba entonces por explotar las economías de escala, consolidando todos los sistemas en un nuevo sistema de procesamiento. La tarea resultó mucho más compleja de lo que cabía imaginar. Había varias docenas de miles de interfaces e informes implicados en los diferentes sistemas. El esfuerzo de análisis era costoso y representaba una cantidad de trabajo considerable, que afectaba a los plazos de entrega del programa y retrasaba, además, la obtención de las mejoras que se suponía iba a introducir el nuevo sistema.

La mayor parte de la fase de análisis del proyecto exigía trabajar con los temidos metadatos. Para relacionar datos acerca de los sistemas preexistentes con el nuevo sistema, era importante comprender cómo se procesaban los datos y cómo estos recorrían los diferentes sistemas. Era una tarea que se tenía que hacer mientras los sistemas preexistentes y el sistema nuevo cambiaban constantemente.

TOMA DE CONTROL

Los intentos de análisis iniciales se realizaron utilizando hojas de cálculo. Muy pronto se hizo evidente que el proceso era imposible de manejar. El número de hojas de cálculo crecía exponencialmente, lo que limitaba la capacidad del banco para comprobar la integridad y la precisión del sistema. Enseguida, los ingenieros cayeron en la cuenta de que su única esperanza era un sistema de gestión de metadatos mucho más sofisticado.

Hasta entonces, no se había utilizado ningún producto de Ab Initio. Pero tras analizar exhaustivamente las tecnologías de metadatos, la tecnología Enterprise Meta>Environment® (EME®) de Ab Initio fue seleccionada para cimentar el análisis.

El banco procedió a capturar metadatos sobre todas sus aplicaciones heredadas. A su vez, estos metadatos impulsaron la arquitectura de la nueva aplicación, interfaces e informes nuevos, y un diccionario de datos. Como resultado, el banco permitió que los analistas pudieran:

  • comprender las interfaces y los informes preexistentes mediante la visión y la exploración del linaje de datos individuales en los sistemas preexistentes;
  • capturar los requisitos de los datos;
  • asignar los requisitos de los datos a un diccionario estándar de datos;
  • validar el diseño mediante la visualización en el EME y determinar la integridad y la precisión mediante el sistema de notificación asociado;
  • generar automáticamente salidas clave: especificaciones e informes acerca del diseño de interfaces.

La mayor parte de los metadatos que se necesitan para dar soporte a este proceso fueron capturados automáticamente desde tecnologías ajenas a Ab Initio, como bases de datos, herramientas de modelado, entornos de notificación y productos “ETL”. Además, más de 1000 procedimientos almacenados de SQL fueron parseados para extraer automáticamente reglas y asignaciones de transformación de datos incorporados, con el fin de enriquecer aún más los metadatos.

PUESTA EN MARCHA

El sistema entró en funcionamiento en un plazo de dos meses. Inmediatamente, el banco observó una mejora de su productividad. Los analistas empleaban mucho menos tiempo para comprender las operaciones preexistentes y la especificación de nuevos requisitos era mucho más rápida. Se había eliminado por completo la escritura de especificaciones del ciclo de vida de desarrollo. Además, las especificaciones que se generaban de forma automática eran coherentes, completas y de mejor calidad.

Según el banco, la definición de interfaces y de informes requería a partir de ese momento un 80% menos de trabajo que el requerido por el proceso previo. Y lo que es más: con el ahorro mensual de cientos de miles de dólares, la solución de metadatos se amortizó en un plazo de tres meses, y posibilitó el camino crítico de programa a contrato en seis meses. El banco tiene ahora visibilidad y control del programa, además de mayor agilidad. Su equipo puede evaluar y activar una amplia gama de proyectos de renovación mucho más rápido que antes.

Hay que darles la razón a los académicos. Las ventajas que proporcionan los metadatos son, sin duda, enormes. Pero para beneficiarse de ellas, son necesarias una visión sólida y una tecnología compleja para implementarla. Dos cosas que Ab Initio pone a disposición de sus clientes.

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