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Terapia de choque
Navegación segura en Internet utilizando la red de telefonía móvil.

Desde la llegada de la tecnología 3G, los operadores móviles alrededor del mundo han creado nuevos productos y servicios para aprovechar las ventajas que brinda el incremento significativo del ancho de banda de red. Con la proliferación de usuarios de smartphones y portátiles ansiosos por acceder a las bandas anchas 3G y 4G, la conectividad de datos de alta velocidad ha sido todo un éxito.   

De la mano de este crecimiento han llegado también algunos desafíos imprevistos. Un riesgo del que se ha hablado mucho es de los incrementos en las facturas en los que, sin darse cuenta, alguien puede incurrir. Un cliente de viaje en el extranjero que haya olvidado desactivar la itinerancia de datos (roaming en inglés) puede, por iniciar una simple descarga de YouTube, estar agregando cientos de euros de gasto. De hecho, la proliferación de historias acerca de clientes que han recibido facturas mensuales inesperadas por decenas de miles de euros, ha contribuido a crear la expresión “facturas sorpresa”.  Historias como esta son de las que enseguida circulan por el boca a boca.

Las “facturas sorpresa” no son solamente un problema para los clientes. Cuando un cliente se niega a pagar una factura sorpresa, el operador acaba perdiendo ingresos. Y lo que es peor, cunde entre los clientes el miedo a utilizar los servicios de datos, por el temor a recibir una sorpresa desagradable. Esto perjudica tanto a los clientes como a las telefónicas.

LOS REGULADORES RESPONDEN

Para atajar el problema, los reguladores europeos actuaron con rapidez,  imponiendo a las empresas dos exigencias. Ahora todos los operadores deben notificar a sus clientes antes de que estos superen cierto umbral de gasto. A su vez, los clientes tienen la opción de elegir un límite voluntario de 50€ al mes. La implementación de lo anterior resultó complicada, porque hubo que hacerlo en unos pocos meses.

A simple vista, parecería fácil.  Pero no lo es. Las medidas obligan a los operadores a monitorear activamente, poner precio y administrar todo el uso de datos incremental de todos sus clientes. Y a hacerlo en tiempo real. (Averiguar que un cliente cruzó el umbral de gasto un día antes no vale: es demasiado tarde). La tarea es extremadamente difícil, pues supone combinar grandes cantidades de datos de uso complejos con información de precios que cambia rápidamente.

ACTUAR CON RAPIDEZ

Viendo la magnitud del desafío y el tiempo limitado de que disponía para afrontarlo, una de las empresas de telefonía móvil más grandes del mundo contactó a Ab Initio.  De inmediato, se realizó una prueba de concepto (POC).  En tan solo dos semanas, el personal de Ab Initio había construido un sistema para recopilar registros de uso de datos en tiempo real directamente desde el conmutador de la red (GGSN); en un formato ASN.1 y utilizando el protocolo GTP estándar en la industria.  Este volumen masivo de registros de uso se agrega de forma continua.  Cuando el uso sobrepasa un límite establecido, el sistema envía un mensaje SMS al cliente.

Estas agregaciones no son tan sencillas como la agregación del número de bytes descargados. Las compañías telefónicas pueden cambiar sus tarifas cuando deseen, pero también los clientes pueden cambiar de plan tarifario en cualquier momento. Cambiar continuamente el uso cuando también cambia continuamente la información de precios, a cualquier hora y en cualquier día del año, representa un enorme reto para cualquier tecnología.

Aunque la POC no delineó el sistema completo (algo imposible de lograr en tan sólo dos semanas), la rapidez con la que fue construido convenció a la compañía telefónica de que el enfoque de Ab Initio® era el único viable. Alentados por los buenos resultados, sus directivos pidieron a Ab Initio que les ayudara a completar el sistema de producción de extremo a extremo.

UNA SOLUCIÓN EXITOSA

El sistema entró en funcionamiento poco tiempo después, revelándose muy eficaz. Su puesta en marcha permitió decir adiós a las “facturas sorpresa”, a la publicidad negativa y a las pérdidas de ingresos. 

Este cliente tiene muchas implementaciones importantes diseñadas por Ab Initio por todo el mundo. Implementaciones para aplicaciones que van desde la mediación a la retención de datos, pasando por la inteligencia empresarial. Al confiar en Ab Initio, la empresa no sólo ha podido ahorrar dinero mientras incrementa la agilidad, sino que también puede seguir adelante con confianza. Sabe que ya nunca más tendrá que lidiar con sorpresas desagradables. 

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