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La bolsa cambia de dirección
Reemplazo de millones de líneas de código Cobol.

El negocio de la bolsa de valores atraviesa por un momento de cambios profundos: se abren nuevos mercados internacionales, aparecen competidores nuevos y las tecnologías innovadoras están cambiando las reglas de juego. Para seguir siendo la bolsa de valores más importante del mundo, un cliente nuestro decidió emprender un proyecto de profunda modernización de su tecnología de la información, por lo que confió a Ab Initio las partes fundamentales de sus sistemas.

Una visión simplificada del procesamiento de datos de este cliente comprendería dos mitades. La frontal es la plataforma de compra-venta de acciones en el parqué y por computadora. La parte terminal se conoce como la plataforma de procesamiento posterior a la compra-venta. Esta se encarga de la compensación de operaciones de valores bursátiles, la vigilancia posterior al mercadeo, y las comunicaciones con todos los miembros del mercado de valores y con las cámaras de compensación electrónica. La plataforma posterior a las operaciones de compra-venta es donde se produce la computación más intensa. Y este cliente la está volviendo a implementar completamente con Ab Initio.

PRIMER INTENTO

El sistema posterior a las operaciones de compra-venta heredado, tiene una antigüedad de 20 años y consta de más de un millón de líneas de código Cobol. Es un mastodonte que se está quedando desfasado a marchas forzadas, difícil de mantener y de mejorar. Y para empeorar la situación, los desarrolladores originales están alcanzando la edad de jubilarse. Ello significa que cada cambio realizado en esta plataforma genera un gran trastorno. Como es natural, la situación exaspera al personal de negocios, que no puede obtener la funcionalidad que desea.

De cara a reducir los costos, la bolsa decidió mover los sistemas posteriores a las operaciones de compra-venta a servidores Unix menos caros. Primero, sus ingenieros intentaron utilizar un software de rehosting de Unix para Cobol. En principio, esto debería haber sido simple: bastaba con tomar el código Cobol y ubicarlo en los servidores de Unix, donde se ejecutaría sin cambiar nada. Esto no modernizaría el código, pero con ello se lograría el objetivo de independizarse de sistemas mainframe, para pasar a depender de servidores Unix mucho más baratos.

Pero incluso después de más de un año y de un esfuerzo costosísimo, los resultados no eran nada buenos. Había que ajustar demasiadas líneas de código, los ajustes requerían demasiadas comprobaciones y al final el código resultante no se ejecutaba con la suficiente rapidez. El entorno era extremadamente complejo y difícil de administrar, y había problemas de confiabilidad. Además, las salidas seguían estando en Cobol, por lo que no se solucionaba ninguno de los otros objetivos.

CONVERSIÓN DEL CÓDIGO

Por suerte, la bolsa descubrió a Ab Initio. Ab Initio ofrece tecnología que convierte automáticamente entre el 70% y el 90% de una aplicación de Cobol grande al Co>Operating System gráfico de Ab Initio. En lugar de código, que es difícil de leer y de mantener, el millón de líneas de Cobol fueron convertidas a representaciones gráficas y reglas de negocio fáciles de comprender. Debido al carácter general del Co>Operating System, ninguno de los elementos del sistema resultante requería escribir líneas de código, scripts de shell o procedimientos almacenados en una herramienta externa.

La duración total de la conversión de más de un millón de líneas de Cobol a Ab Initio fue de diez meses. Las secciones del código que no se pudieron convertir automáticamente (estructuras de datos mainframe como VSAM que no existen en Unix, e instrucciones GOTO arbitrarias que crean el famoso código “spaghetti”) fueron asignadas a un pequeño equipo en el extranjero. La productividad total fue de más de 1000 líneas de código Cobol por personal al día para pasar del código original a la fase de aseguramiento de la calidad.

Otro requisito muy importante era la comunicación con el bus de mensajes de compra-venta de valores. Este bus puede reventar a velocidades de cientos de miles de mensajes por segundo. Ni que decir tiene que cada mensaje tiene que pasar, y en el orden adecuado. Para hacer esto posible, el cliente había creado una infraestructura compleja en Cobol. Los profesionales de TI del cliente estaban preocupados por el futuro. Habiendo sido decepcionados anteriormente por compañías de software que hicieron promesas de marketing exageradas, era natural que recibieran con escepticismo la declaración de que Ab Initio no sólo podía convertir y ejecutar millones de líneas de código Cobol, sino que también podía procesar datos a velocidades de cientos de miles de mensajes por segundo.

Pero Ab Initio no exagera, porque no le hace falta. El voluminoso y complicado código del cliente se convirtió con éxito y se colocó en producción en un plazo de únicamente diez meses. Pero, además, la velocidad de las aplicaciones de Ab Initio se evaluó en muchos cientos de miles de mensajes por segundo. Y esto fue fácil debido a la robustez de Ab Initio.

MIRANDO HACIA EL FUTURO

Ahora que la plataforma posterior a las operaciones de compra-venta ha sido alojada en Ab Initio, el cliente puede mantener sus costos más bajos al tiempo que responde a las necesidades del negocio de una forma más dinámica. Además, puede hacerlo sabiendo que los sistemas se ajustarán a la escala necesaria con robustez.

A partir de aquí, se podrán emprender proyectos aún más ambiciosos.

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