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Una crisis de crédito
Una de las redes de tarjetas de crédito más grandes del mundo necesitaba cambiar la implementación de su backbone de datos.

Sus clientes recurren a Ab Initio cuando enfrentan problemas de difícil solución. Y la historia que vamos a referir es un buen ejemplo de ello. Hace unos años, una de las redes de tarjetas de crédito más grandes del mundo se estaba quedando sin potencia en su backbone de datos. El volumen de transacciones se incrementaba de manera constante y era una cuestión de tiempo que el sistema dejara de soportar semejante ritmo de crecimiento. La situación era, en realidad, más delicada. La backbone de datos se componía de un gran número de conexiones de punto a punto e interfaces complejas, las cuales habían sido desarrolladas a la carrera a lo largo de los años en un intento por responder al aumento del negocio. Como resultado de lo anterior, resultaba imposible cambiar ningún aspecto de la backbone sin tener que modificar el resto de los elementos. El cliente necesitaba con urgencia un sistema que le brindara mayor flexibilidad.

PRIMEROS INTENTOS

Esta compañía intentó de todo para remediar la situación. Rehízo el diseño de la arquitectura de algunos de sus principales sistemas mainframe. Retiró de los mainframe algunos sistemas. Implementó un conocido producto de integración de aplicaciones empresariales (IAE, en inglés "enterprise application integration") y comenzó a escribir grandes cantidades de código C++. Sin embargo, ninguna de estas medidas solucionó el problema. La mejora del rendimiento de sistemas individuales permitió ganar tiempo, pero sin por ello remediar el problema de fondo. Además, la implementación del producto de IAE y del código C++ eran extremadamente lentas, y ninguno de ellos era escalable. Y lo que es peor, cuanto más se intentaba hacer que fueran escalables, más transacciones quedaban sin procesar. Como cabe suponer, en un negocio como el de las tarjetas de crédito, no se puede uno dar el lujo de dejar transacciones sin procesar.

Fue en este momento que Ab Initio entró en juego. Al principio, al cliente le costaba creer que existiera un producto de software que permitiera lo siguiente: (1) implementar una lógica compleja con datos complejos en un entorno gráfico, (2) ajustar la escala de los sistemas para adaptarlos al ritmo de crecimiento que fuera necesario, (3) ejecutarlo por igual en plataformas mainframe y Unix, y (4) construir sistemas robustos que no pierden datos. Sonaba tan prometedor, que el director de programación se mostró escéptico. Según dijo, consideraría un “milagro” que se cumplieran la mitad de nuestras promesas. Para Ab Initio, no era una cuestión de milagros, sino un ejemplo de lo que se consigue gracias a una buena ingeniería.

Antes de aplicarse a la tarea, el cliente y Ab Initio coincidieron en la conveniencia de hacer una prueba de concepto de extremo a extremo. En cuestión de unos pocos meses, ambas partes conformaron un pequeño equipo que armó la mayor parte de la backbone de datos y evaluó sus prestaciones a un ritmo de decenas de miles de transacciones por segundo y en un sistema mainframe de tamaño medio. Los resultados superaban varias veces el ritmo solicitado, mientras que se procesaban todos los datos complejos que recorrían el sistema. El cliente decidió continuar.

ARMADO DE LA NUEVA BACKBONE DE DATOS

A lo largo de los seis meses siguientes, el reducido equipo adaptó todos los sistemas del cliente para procesar las autorizaciones de transacciones de tarjetas de crédito y de débito a través de la nueva backbone de datos. Las docenas de sistemas terminales involucrados se encontraban en todas las plataformas posibles: unos en mainframe y otros en Unix; unos en tiempo real y otros por lotes; algunos tenían volúmenes de datos muy altos y otros una alimentación controlada; unos tomaban datos en formatos heredados y otros solo sabían interpretar XML. Los cálculos se lograban hacer con tanta rapidez gracias a la capacidad de Ab Initio para procesar datos complejos y a una lógica de negocios compleja (que permitía, a su vez, establecer la conexión con sistemas heredados sin tener que modificar esas aplicaciones).

Dada la importancia otorgada a la backbone de datos en los sistemas del cliente, la compañía enfocó su implementación de una forma extremadamente conservadora. Por ello, se ejecutaron todas las comprobaciones posibles para garantizar que la nueva backbone se recuperaría de los fallos inevitables del entorno. Entre las operaciones centrales de Ab Initio® que fueron utilizadas intensamente durante dichas comprobaciones estaban los puntos de verificación y la entrega garantizada de mensajes. El sistema resultó ser tan robusto que, cuando finalmente entró en funcionamiento, el único contratiempo que sorprendió al equipo de implementación fue una fuga en el refrigerador de bebidas. ¡Ése fue el único problema que hubo que solucionar!

Desde entonces, este cliente ha modificado la implementación de muchos de sus sistemas terminales con Ab Initio. Estos sistemas incluyen la facturación comercial, la detección de fraudes, las tarjetas de fidelización, la retención de datos a gran escala para el servicio de clientes, y cualquier asunto relacionado con la inteligencia empresarial y las notificaciones.

Respecto a la backbone de datos, la velocidad de transacciones casi se ha duplicado desde su implementación inicial en los sistemas mainframe del cliente. En lugar de duplicar el tamaño de la plataforma mainframe, una opción muy costosa, el cliente aprovechó la capacidad de Ab Initio de ejecutar aplicaciones distribuidas a través de varios servidores con diferentes sistemas operativos. Esto se consiguió cambiando la ubicación de la mayor parte de la carga de trabajo computacional de la backbone de datos, desde los equipos mainframe a servidores Unix menos caros. Y ello, simplemente, cambiando las opciones de configuración. O para que se entienda más fácil: no hubo que modificar las aplicaciones.

SOLUCIÓN EXITOSA

Esta compañía ha implementado con éxito el Co>Operating System® a través de aplicaciones de todo tipo, desde sistemas operacionales a inteligencia empresarial. Las fortalezas que son marca de la casa en Ab Initio se han aprovechado a fondo para dar soporte a los usuarios y a las aplicaciones diseñadas. A saber: la tecnología de nuestra compañía, la experiencia de nuestros consultores y una cultura empresarial profundamente centrada en las necesidades del cliente.

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